jueves, 9 de septiembre de 2010

Distraer la mente en situaciones límite

Distraer la mente

El agotamiento nos puede llegar en cualquier momento. Tan pronto un día estallas de energía como al siguiente te arrastras por los suelos. ¿Has pensado en cambiar tu forma de pensar? Distrae tu mente para soportar los momentos más pesados de tu día.



La siguiente historia, por supuesto, no se trata de una situación realmente límite, pero espero que sirva de ejemplo para que, con el debido repaso, se llegue a entender lo que de verdad quiero explicar. No necesitarás mucho trabajo para entenderlo, pues por esto pasamos todos.

Ayer no fue para mí uno de esos días llenos de vitalidad, sino todo lo contrario. ¿Estrés? ¿Un mal día? ¿Un ciclo bajo? En esta ocasión podría ser debido a cualquier cosa. ¿Se trata de un bajón? Exacto, solamente un bajón de ánimos. ¿Debido a qué? Da igual a lo que se debiera, el hecho es que ahí estaba yo ante la bicicleta.


Era hora del deporte y quería aprovecharla al máximo. Y, sin embargo, no me sentía con fuerzas. No era un problema de gustos. Me gusta. Me gusta hacer unos kilómetros a un buen ritmo, pero antes de comenzar no sabía si iba a poder realizar el ejercicio completo, no estaba muy seguro de poder llegar a la mitad de los kilómetros que suelo hacer últimamente al ritmo deseado.


Decidí subirme sin pensarlo más. Al principio me dejé llevar, comenzando por un ritmo normal con el fin de subir poco a poco. Al fin y al cabo, aún no había gastado energías y algo podría hacer.


Sé que hay que hacerle caso a lo que nos pide el cuerpo, pero no siempre. No podemos comer golosinas siempre que nos apetezca (podemos, pero no debemos). Lo mismo pasa con el deporte. A veces la desgana intenta imponerse, convirtiéndose en una pereza física que quiere ser complacida como un niño de tres años que de forma obstinada pide un caramelo. El niño no siempre ha de conseguir un caramelo siempre que lo quiera debido al riesgo de caries y a que ha de aprender que no puede obtener todo lo que desea. De igual modo, la pereza no siempre nos ha de ganar la batalla.


Utilicé la distracción mental para conseguir mi objetivo. "Ocupa la mente en otros temas, procura que se trate de temas agradables y estarás más cerca del éxito".


Pude subir el ritmo sin apenas darme cuenta. Algunos momentos costaba más, pero otros menos. La distracción mental funcionaba.

¿Crees que no puedes hacerlo? Antes que nada, comprueba que todo esté en orden. ¿Tienes buena salud? ¿Piensas que es correcto hacerlo? ¿Tiene beneficios? ¿Pasa algo malo si se hace? Si determinas que no se trata más que de algo puntual y que no afectará de forma negativa a nada ni nadie, entonces es el momento de ponerse en marcha. Primero, date ánimos. Luego, distrae tu mente. Es un método que utilizamos todos en algún momento de nuestra existencia, porque no todo en la vida son momentos agradables. Aunque parezca contradicctorio, podemos controlar nuestra mente distrayéndola. Si consigues vencer el momento, puedes ganar incluso una mayor felicidad por haberlo conseguido.

Por cierto, finalmente hasta pude permitirme unos sprints.
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