sábado, 20 de septiembre de 2008

La vida sin las cartas: siendo nuestros propios guías

Quién no ha sentido en alguna ocasión la necesidad de querer saber cómo ha de dar cada paso en su vida. No nos gustan las sorpresas, y menos aún las desagradables.

Cada persona que tenga acceso a un cartomántico o a otro tipo de persona que practique las artes adivinatorias puede caer en la tentación de preguntar por cada cuestión de su vida, ya sea realmente importante o una de esas pequeñas cosas que nos suceden a diario. No quisiera compararlo con una droga, pero hay personas que se lo toman de forma similar y se olvidan ya de cómo ha de resolver sus problemas, pues tiene a mano una herramienta que le aconseja el paso que debe dar.
Sin embargo, no olvidemos la trayectoria de nuestras vidas. No dejemos que se atrofien nuestros sentidos naturales y humanos, esas llamadas interiores que nos aconsejan unas cosas y no otras, y esos pensamientos racionales con los que calculamos las probabilidades en cada una de nuestras situaciones. Ambas en conjunción armónica, intuición y razón, nos darán la respuesta sobre cómo continuar. Simplemente hemos de tomar un pequeño tiempo de reflexión.
Deberíamos poder decir que somos los dueños de nuestras vidas y no nos dejamos guiar por nada ni nadie, que actuamos como creemos que es justo y apropiado. Que nosotros podemos hacer nuestro propio camino.
Porque, ¿puede cambiarse el futuro? Es bastante probable que sí. Tal vez todo esté ya metido dentro de lo que será nuestro destino, pero aunque sea una aparente ficción podemos cambiar en nuestro futuro, al menos refiriéndonos a los resultados que podemos obtener con los métodos de adivinación. Puede que el destino sí, pero el futuro no siempre es definitivo.Por ello siéntete libre de actuar y no te sientas un esclavo de tus interpretaciones o de las de otros.La vida está para enseñarnos y estamos en la vida para aprender.
Por ello, no caigas en el uso excesivo e incontrolado de la adivinación, no seas un esclavo. Simplemente, úsalo como herramienta de guía en los momentos de mayor importancia. Y, ante todo, recuerda siempre de qué parte vendrá la última elección: de ti.

Por Venti.
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